lunes, 30 de abril de 2012

Primera semana de prácticas de rehabilitación (23-27 de abril)

Esta semana he tenido prácticas de Rehabilitación, las cuales por el momento han sido las que más me han gustado de todo el curso que llevo. En ellas no solo se supone que se ayuda a personas a mejorar su calidad de vida controlando movimientos o incluso la forma en la que se respira, sino que para poder hacerlo bien se les hace un seguimiento exhaustivo, una especia de controles que son los testigos de su evolución.

Ojalá en todas las especialidades se tratara igual a la gente. La sanidad mejoraría en el trato.


DIA 1

En este caso creo que lo mejor es que empiece desde el principio: el primer día. He de confesar que estaba más perdida que Wallie en la sección de Rehabilitación, hasta que por un casual nos encontramos con la Dra. Abrazos (lo dejaré así, no me gusta nombrar a nadie), que nos indicó hacia dónde debíamos ir. Asistimos durante una hora a una especia de charla llamada "Escuela de Espalda" en la que, para no liarles, se instruía sobre las mejores maneras de quitar carga a la columna vertebral y con ello evitar problemas en la misma.

Posteriormente fuimos a la consulta de la Dra. Abrazos, con la cual por un casual nos tocaba ese día. Pudimos ver dos casos:


Un ejemplo masculino.


Una señora con una parálisis facial derecha (los músculos sanos de la izquierda tiran de la cara) con pérdida del equilibrio al cerrar los ojos, es decir, que tendía a caerse hacia la derecha. Como había sufrido un neurinoma (tumor benigno) la Dra. temía que hubiera sufrido una especia de recaída. Como la paciente acabó llorando la Dra. se dispuso a abrazarla (gesto que por desgracia no se ve todos los días en un médico).




A otra mujer le dolía la zona de la cadera y nalga derecha. Esta en comparación con la anterior parece una tontería, pero un dolor que no te deja dormir y que encima tiene la desfachatez de hacerte llorar no es cosa de broma. En fin, que el diagnóstico temporal fue un punto gatillo del glúteo mayor y se le inyectó toxina botulínica para comprobar que la teoría era cierta (si se calmaba el dolor, lo era... nunca supe el resultado).

DIA 2

Por ese día fue suficiente... hablemos ahora del segundo, que me parece que es también interesante. Me tocaba con otro médico nuevo, el Dr. Pistola, pero antes debía asistir a una sesión sobre los antidepresivos y como pueden mejorar el dolor crónico (aunque se habló más de la crisis económica en sanidad, pero bueno).

Tras aburrirme con la sesión anti-crisis acompañé al Dr. Mandarina a una sala en la que se aplicaba una terapia de ondas de choque. Me explico. Con una especie de pistola superchuladelamuerte se aplicaba una terapia de ondas de choque para reducir una tendinitis de Aquiles. La pistolita no disparaba exactamente, sino que tenía un pistón que ascendía y descendía golpeando la zona (sí, algunas cosas se curan con golpes).

Sí, ya sé quen ese no es el tendón de Aquiles, pero no lo encontré con la "pistola"


Luego fuimos a consulta, a la cual nos acompañó la residente Docente. Pude ver dos casos interesantes. El primero fue el de una mujer que no podía realizar ciertos movimientos con la pierna derecha por dolor en la rodilla. Diagnóstico, síndrome fémoropatelar por condromalacia (en castellano, mala colocación del hueso rotuliano que causa dolor y falta o desgaste del cartílago que debe proteger los huesos). El tratamiento es con analgésicos y rehabilitación.

La siguiente fue una mujer que acudía a consulta por un dolor en la cadera, pero me temo que a falta de pruebas fehacientes la residente se conformó con mandar a hacerle unas radiografías... creo que lo peor de esa consulta fue la cháchara de la señora, que no dejaba de repetir una y otra vez lo mismo cual loro de pirata. Gracias a ella no hubo tiempo para más ese día.

DIA 3

El tercer día fue interesante y aburrido a la vez. Estuve hasta las nueve y media en una especie de manifestación sanitaria por los recortes, a partir de donde acompañé al Dr. YDEA ("YoDoyElAlta") por todo el hospital para ver tres pacientes. 

El primero fue un hombre con dos nódulos pulmonares solitarios (tumores pulmonares que pueden ser benignos o malignos), los cuales habían sido descubiertos por casualidad por el médico de cabecera... ¿Se imaginan ir al médico por gripe y que les diga que tienen unas bolas en los pulmones que pueden ser cancerosas? Da miedo pensarlo siquiera. Lo peor de todo es que estaban estudiando si era maligno, cosa que se sospechaba porque estaban en los DOS pulmones.

La segunda fue una señora con fractura de cadera recién y bien operada y posible candidata a padecer osteoporosis (huesos más frágiles), la cual tendrá que aprender a cuidarse más y usar dos muletas por el momento. YDEA le mandó a hacer un estudio para descartar la osteoporosis más que probable.

La última paciente fue una señora acabada de salir del coma por un ACV (accidente cerebrovascular) que no podía mover el tronco, pero sí el resto del cuerpo. Aquí entenderéis el apodo del médico. Cuando fuimos a hablar con el marido de la señora, éste estaba empeñado en que no le dieran el alta aún. ¿Su argumento? Que quería que su mujer se fuera del hospital solo cuando controlara el tronco, es decir, cuando no fuera un rollazo llevarla a casa.

Al principio el doctor estuvo hasta amable y todo e intentó explicarle que una vez el paciente está consciente y no está en peligro debe volver a casa, y si necesita un tratamiento se va a rehabilitación desde casa y ya está (lo que hace la mayoría de la gente, vamos), o en el peor de los casos se queda en un centro cocertado,. Si el marido tenía problemas para cuidarla o no se quería comer el marrón era su rollo, no el de la sanidad (aunque parezca cruel, es la verdad cruda pero comprensible).

Viendo que el señor no entraba en razón empezó a decir dos frases que repitió, sin mentir, cinco veces como mínimo: "Aquí el que da el alta es el médico, no el familiar" y "Con cosas peores que lo de su mujer he dado el alta, y no ha habido problema"... El tira y afloja terminó en que le daban el alta a la señora en dos semanas, ni pa´ ti ni pa´ mi.

DIA 4

El cuarto día tal vez fue el mejor con diferencia. Tuve que dirigirme a la zona de rehabilitación infantil, donde pasé consulta con el Dr. Pintor, del cual se notaba una gran profesionalidad y humanidad.

Vimos en todo el día tres casos de escoliosis dorso-lumbares, dos de ellas leves. Sin embargo, la tercera escoliosis era demasiado prominente y lograba incluso deformar la espalda de la paciente a niveles visibles. Lo que se puede observar es como una especia de prominencia en el lado derecho y cierto desnivel entre los hombros y/o las caderas.
En el caso de los más leves solo tenían que ponerse unas calzas especiales en los zapatos para volver a nivelar la cadera y caminar bien, mientras iban a rehabilitación a intentar corregir el defecto (lo bueno de ser niño es que estás a tiempo). Sin embargo, la niña con escoliosis severa y tan notoria como la del dibujo tenía un dispositivo especialmente diseñado para ella, llamado corsé de Milwaukee u ortosis cérvico-tóraco-lumbar.
Otros casos fueron de dos bebés que al nacer no podían girar el cuello a un lado concreto, pero por suerte ese día estaban curados ambos (milagro) y fue cuando informaron a las familias de que dejaran la rehabilitación, no sin antes aconsejarles que no tuvieran mucho tiempo a los niños acostados boca arriba y que lo mejor era dejarlos a gatas para que exploraran moviendo el cuello para ello.

También llegó un niño de 8 años con un dolor extraño en los talones sin motivo aparente, al cual el Dr. le programó una radiografía y un niño de 12 años con dolor de columna causado por la obesidad. Lo extraño del segundo niño era la forma de la planta del pie: tení lo que se conoce como pie plano. Para que se comprenda mejor pongo las huellas aclaratorias en la imagen inferior.

A: Pie plano            B: Pie normal              C: Pie cavo
DIA 5

En fin, el último día me volvió a tocar con el doctor YDEA, pero esta vez tuve que tragarme primero una sesión que más parecía una clase de anatomía (los músculos del cuello y hombro fueron el tema principal) y luego, tras ignorarme deliberadamente dicho médico, nos dirigimos a la planta 5 del hospital... la ULM o Unidad de Lesionados Medulares. Como supondréis los menos duchos en el tema, sí, la cosa está relacionada con el sistema nervioso, y sí, la cosa está chunga.

Pondré solo los dos peores ejemplos. Espero que cuando lean esto se den cuenta de la suerte que seguro tiene la mayoría de ustedes... si no todos.

En el primero de los casos había una lesión a nivel de C4 (la vértebra cervical 4, vamos), que había dejado al paciente paralítico, lo que en este caso no solo implica la imposibilidad del movimiento voluntario sino también del control de esfínteres e incluso de la respiración. Por esta misma razón estaba intubado y no podía hablar. En un caso normal, yo si no puedo hablar muevo las manos o escribo algo... pero creo que un paralítico debe de sentirse mucho más impotente si no siquiera con las palabras puede expresarse, e impotencia fue lo que vi exactamente en sus ojos en el momento en el que desistió de intentar comunicarse con los doctores.

El segundo caso es el de un joven de unos veintipocos años que, a causa de un accidente, sufrió un traumatismo craneoencefálico quedándose en un estado perturbador: es una mezcla entre el coma y la vigilia, y podías ver como el paciente tenía los ojos completamente abiertos y reaccionaba a algunos estímulos de forma leve (un quejido o un movimiento de los ojos), pero era totalmente imposible la comunicación o siquiera saber si nos entendía o no. Lo peor del caso es que era reciente, y su evolución por ello muy incierta (puede despertarse mañana o en el peor de los casos permanecer así años hasta que alguien decida que no vale la pena tenerlo así).

Sin embargo lo que me dio peor espina de esa situación no fue él. Lo que de verdad me puso los pelos de punta fue la mujer que estaba a su lado, que a juzgar por las fotos que estaban pegadas en las paredes con cinta adhesiva, era su novia... Por un momento cometí el error de verme en la misma situación que ella, como si fuera masoquista o algo. Se la veía con una extraña mezcla: una parte era esperanza y la otra creo que era un vano intento por infundirse a sí misma dichas esperanzas.

Después de esta semana, la verdad es que tengo verdaderas ganas de continuar con las prácticas de rehabilitación la que viene y conocer no solo más casos de enfermedades, sino también más pacientes y comprender mejor como ayudarles en el lado humano, ese que no todo el mundo puede entender. muchas gracias por su atención, disfruten del día y aprovechen su buena salud el máximo tiempo posible... he aprendido de primera mano que no todos pueden decir lo mismo.

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