jueves, 3 de julio de 2014

Twin Peaks

Los que conozcan esta serie comprenderán los tintes de amor-asombro que impregnarán la actual reseña, todo causado por un desenlace único que sin duda no dejará indiferente a nadie. Grande, David Lynch, grande Twin Peaks.


Twin Peaks es sin duda una de las historias más extrañas que he presenciado en mi vida. Al principio parece una serie normal: asesinan a una muchacha, Laura Palmer, y el detective Dale Cooper es enviado al pueblo que da el título a la obra para investigar los hechos y capturar al culpable. Sin embargo, poco a poco comprobamos que los habitantes son "especiales" en todos los sentidos y que las cosas no son lo que parecen, todo ello punteado con unas notas de suerrealismo, sueños premonitorios y dimensiones alternativas. Laura es solo el principio, baby.

Los verdaderos protas de la serie: donuts y cafecitos para todos.
La historia está bien elaborada, no lo voy a negar, pero se dejan demasiadas cosas en el tintero... otra vez volvemos al problema de que la serie no terminó como debiera. Hay ocasiones en las que me da lo mismo que me expliquen las cosas o no, pero hay otras en las que prefiero que no solo se centren en aclarar la trama principal, si no también el resto de las cosas. Twin Peaks es uno de estos últimos casos, y en este punto he de confesar que me sentí un tanto desamparada. ¿Por quééééé?

La tentación fue más poderosa que yo... ¿Reconocen a la mujer? XD
El desenlace de la obra (no, no os lo contaré) es sin duda uno de los más extraños y paranoicos que he visto, tanto es así que necesité unos cuantos minutos para asimilarlo del todo. Como la inmensa mayoría de los capítulos, sublime en grado sumo, con el don de manipular las emociones del espectador a su antojo, revelador en lo que a lo principal se refiere y sin duda una de las obras maestras de la pantalla. No se olvida fácilmente lo que ocurrió en la habitación roja.

En lo que respecta a los personajes no creo que pueda deshilvanarlos a todos porque no tengo ganas de extender esto a otras cuatro entradas más. Por ello solamente hablaré de los que más me gustaron, y no se preocupen, sigo sin descubrir nada nuevo.

Dale Cooper
El más carismático es sin duda Dale Cooper, el principal protagonista de la serie y el personaje más atrayente de la misma. Sus métodos muchas veces no son los más ortodoxos, pero es verdad que a este amante del buen café suele irle bien así. Sabemos mucho más de él a medida que avanza la trama, con un pasado nublado por el sentimiento de culpa y por un amor perdido. Pocos son los personajes que lograrán despertar el mismo sentimiento que Cooper, el cual te mantiene enganchado de principio a fin.

Lady Leño, con todo cariño.
Otro de los personajes más extraños es Lady Leño, una viuda que cree que su leño le habla. A medida que avanza la serie y después de ser testigo de las excentricidades de todos los personajes te das cuenta de que tal vez esta señora no esté tan loca como puede parecer en un principio. No son pocos los que le hemos terminado cogiéndole cariño.

Audrey Horne
Josie Packard
Entre otros personajes interesantes en el elenco tenemos a Audrey, una niña mimada que se encariña con Cooper y, poco a poco, comienza a madurar y a usar su astucia para cosas beneficiosas y no solamente para fastidiar a su padre. También cabe destacar a Josie, una mujer que es mucho más de lo que aparenta en un principio y cuya vida es prácticamente un verdadero misterio, con un desenlace como mínimo inesperado.

¿Y qué les puedo decir de Bob, del manco, de la propia Laura, que no sea épico? Ya no tengo contadas siquiera la de veces que he puesto cara de sorpresa ante ellos. Es lo habitual con esta serie de los noventa, mucho mejor que la inmensa mayoría de las que se estrenan actualmente.

¿Quién no recuerda esta escena habiendo visto la serie?
Otra de las cosas a destacar, aparte de ese estilo propio de la época, es el gran uso que hace el director David Lynch del sonido, el escenario y todo tipo de artimañas psicológicas que buscan, como no, provocar emociones diversas en el espectador, sea cual el motivo por el que el mismo se ha parado a contemplar la historia. Entre eso y su aparición en Twin Peaks como Gordon Cole, este hombre se ha ganado un hueco en mi memoria.

Que alguien le haga un monumento, por lo que más quieran XD.
Poco más puedo añadir, señores, aparte de que los pocos efectos especiales que hay no son del otro mundo por la época en la que se encuentran realizados, pero aún así son decentes. No, no es motivo para no ver Twin Peaks.

Felicito a todos los que la hayan visto y desde aquí agradezco a Dani, Victor y Javi que me la recomendaran. Sin ellos la reseña de esta maravillosa serie no hubiera sido posible. ¿A qué esperas para descubrir una obra maestra? Hasta la próxima.

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