miércoles, 17 de febrero de 2016

Kitty Power´s Matchmaker

Regreso después de unos días sin escribir nada con un juego diferente... muy diferente. Ya voy avisando a aquellos que tengan algo en contra del rosa que se pongan gafas o se vuelvan daltónicos, porque es un color que estará presente en lo que queda de entrada. Quien avisa no es traidor.


En el juego se supone que somos aprendices de casamenteros y nuestra principal misión es simple y llanamente lograr citas para clientes y que se enamoren... de verdad, no en plan madame de burdel. Para ello contaremos con la ayuda de una persona muy especial que hará las veces de mentor, y esa persona es...

"Hello, dahlings" La que nos espera...

Al lío, nos encontramos con una panda de desesperados un grupo de clientes que no han conocido el amor en su vida y que, como sus capacidades sociales están más abolidas que la justicia española, te piden ayuda para que les encuentres a su amor verdadero. Para ello solo cuentas con tres citas, pero... ¿es necesario más cuando estás destinado a pasar el resto de tu vida con tu alma gemela?


Es una pena que no encontrase un gif, porque se ponen a saltar cual niños ante un caramelo mientras te hablan.

Después de un periodo en el que te explican cómo son y si quieren salchichón hipster o si prefieren un filete de merluza glam (sí, así de cool que te cagas es este juego) debemos buscar a una persona compatible.

"No te aguanta nadie, ni siquiera los de e-Darling, así que vete a tomar viento"

Una vez seleccionada la víctima el candidato, acompañaremos con un pinganillo al cliente en cuestión e intentaremos que no la cague. Mediante una serie de minijuegos y contestando correctamente un par de preguntas (nivel bajo, no hace falta máster) nos las iremos apañando. Con un poco de suerte la cita saldrá más o menos bien...

Siempre y cuando controles el pedete a tiempo antes de que atufes todo el local. No es coña, este minijuego va de eso.

Si al final logramos que la otra persona no salga cagando leches del restaurante llamando a los fumigadores, al final tendremos una parejita más feliz que una perdiz...

Casi que hubiera preferido que saliera mal.

Y ahora viene la pregunta que realmente os interesa: ¿qué hago yo jugando a esto si no es para nada mi tipo de juego? La curiosidad es la respuesta, y he de decir que aunque el juego tiene una temática poco usual (mejor dicho, una forma poco habitual de afrontar los juegos de citas) es adictivo y engancha. Aún me quedan por completar algunos de los objetivos secundarios, así que ya se pueden ir imaginando hasta qué punto entretiene.



Creo que las capturas de pantalla hablan por sí solas, por lo que solo me resta recomendar este juego a todos aquellos que quieran pasar un buen rato, echarse unas risas y no sean tiquismiquis a la hora de probar cosas nuevas (los homófobos que se abstengan, en este juego el amor es libre y todo el mundo lo ve como algo normal... como debiera ser).

Muchas gracias una vez más por acompañarme en una reseña. Nos vemos en la próxima. Y recuerden que...

Nunca se sabe cuándo llamará el amor a tu puerta, querid@.

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